SKODA OCTAVIA SCOUT 2.0 TDI DSG
Estética conservadora pero acertada
Estéticamente este modelo no hace gala de ningún alarde de diseño, pero está muy bien resuelto. Si bien el Octavia Scout nació en la primavera de 2007, dos años después recibió el profundo restyling que caracterizaba a toda la gama. Ahora el familiar campestre de Skoda potencia su aspecto robusto y lo combina con detalles muy actuales como las luces de día mediante leds. Por supuesto no faltan ni las barras del techo cromadas, ni los pasos de rueda abultados y terminados en plástico negro ni los protectores de bajos en aluminio. En definitiva, una serie de medidas que no solo le identifican como modelo de adecuado para el off road sino que, para opinión de muchos, mejoran su imagen en general.Las proporciones de medidas exteriores y espacio interior de este coche son fantásticas, pues si bien con sus 4,58 metros de longitud no es excesivamente voluminoso, el maletero de 580 litros ampliables a 1.620 litros es de los mejores del mercado. Estamos por tanto ante un coche muy bien aprovechado y diseñado de forma inteligente. En cuanto al espacio para los pasajeros es más que adecuado, con unos asientos cómodos que facilitan largos viajes de forma confortable.
De equipamiento este modelo va bien servido, con todos los airbags y controles electrónicos de ayuda a la conducción que podríamos espera, incluso con el asistente al arranque en pendientes. El climatizador es bizona, las llantas de aleación de 17 pulgadas con neumáticos 225/50 y tampoco se olvidan detalles como el volante de cuero con mandos del equipo de sonido o el ordenador de viaje. Como extras más destacados figuran los sensores de ayuda al aparcamiento (370 euros el trasero y 705 euros el trasero y delantero), los faros de xenón (815 euros), la tapicería de cuero (1.825 euros), el techo solar (930 euros) o los navegadores (uno sencillo con pantalla de 5 pulgadas por 540 euros o otro más completo de 6,5 pulgadas por 1.835 euros).
2.0 TDI y DSG, una gran fórmula
Y finalmente vamos a hablar de su comportamiento, que como esperábamos no nos deparó ninguna sorpresa. Se trata de una combinación de motor y cambio que ya habíamos probado en múltiples ocasiones (2.0 TDI de 140 cv con la caja DSG), y nos sigue pareciendo una de las mejores fórmulas del mercado. No obstante, al ir montada en una carrocería bastante grande y tener el esfuerzo extra de la tracción 4x4, las prestaciones se resienten un poco, de modo que el Octavia Scout se tiene que conformar con una aceleración de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos y una velocidad máxima que por poco no llega a los 200 km/h. Evidentemente son cifras bastante buenas, aunque quizá los conductores más dinámicos hubiesen preferido que se ofreciese la opción de 170 cv. En cuanto a los consumos, 6,2 l/100 km es una cifra excelente y real si conducimos cumpliendo las limitaciones vigentes, aunque, como en todos los casos, a poco que nos excedamos se incrementan sustancialmente.Las sensaciones que el Skoda Octavia Scout proporciona al volante son las mismas que en un turismo, y la estabilidad y la excelente pisada en el paso por curva están plenamente garantizadas. El motor no es demasiado ruidoso ni deja sentir mucho las vibraciones, y combinado con el extraordinario cambio DSG resulta muy agradable de utilizar. Eso sí, en este caso no disponía de levas de cambio en el volante, por lo que invita a olvidarse de la función secuencial y dejar la palanca en la posición D. En cuanto a sus posibilidades campestres, con sus 179 mm de distancia libre al suelo, este modelo da algo más de confianza a la hora de transitar por caminos, ya que algunas piedras o baches que sí lastimarían a un turismo, pueden ser salvadas por el Scout. Por su parte, la tracción Haldex 4x4 de cuarta generación se muestra como una gran aliada si los terrenos están resbaladizos, ya sea por barro, tierra, nieve o simplemente una lluvia intensa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario